Niños buenos, macarras y seductores

Muchas veces los niños buenos nos hemos preguntado… ¿por qué a las mujeres les gustan más los macarras?

James DeanJames Dean

El Niño Bueno, el pringao, el que nunca ha roto un plato. El mejor amigo de las niñas. El enamoradizo, el sensible, el romanticón… El que pide salir a las chicas, el que se presenta en la primera cita con un ramo de flores, el que mientras más le gusta una chica más nervioso se pone, aquél al que le parten una y otra vez el corazón…

El Macarra, el canalla, el insensible, para él las mujeres son un cacho de carne con ojos. Es agresivo, intolerante, rebelde, no respeta la autoridad, hace lo que le da la real gana, y coge lo que quiere sin pedir permiso…

Muchas veces los niños buenos nos hemos preguntado… ¿por qué a las mujeres les gustan más los macarras? Pues porque tienen muchos más rasgos atractivos que los niños buenos. Los macarras, al menos, son seguros de sí mismos, son masculinos, pueden ser divertidos y sobre todo les provocan muchas emociones a las chicas. Los niños buenos no tienen ningún rasgo atractivo, es más, suelen ser bastante aburridos. Y el aburrimiento es un pecado mortal para una chica.

El macarra no siente vergüenza por que se note su sexualidad: éste es el rasgo que, a los ojos de las chicas, compensa todos sus otros defectos. Al menos el macarra, en lo más básico de su persona, es lo que es y no se esconde por ello. Esto es un rasgo muy atractivo, y además conecta perfectamente con la naturaleza sexual femenina.

Pero si nos fijamos en los chicos que más les gustan a las chicas… descubriremos que no son ni una cosa ni otra. Los personajes que interpretan los galanes de cine, como pueden ser Sean Connery, George Clooney, Brad Pitt… tienen muchos más rasgos atractivos que los macarras, y en el fondo son buenos chicos. Básicamente son chicos normales… con un puntito canalla 🙂

Fíjate en Vin Diesel, por ejemplo en la película xXx: tiene pinta de super macarra, pero en el fondo es un buen tipo. Se comporta como un rebelde y es duro como una piedra, pero no es un abusón ni trata mal a la gente.

O el paradigma de la masculinidad en el cine: James Bond. No es un niño bueno, para nada: trata a las mujeres con gentileza pero con masculinidad. Es un caballero. Es un hombre de verdad. Es un… seductor.

Los seductores son el perfecto término medio entre el macarra y el niño bueno.

Un seductor no es un niño bueno, porque no perseguirá a las chicas, no estará desesperado por conseguirlas, y no pondrá a una chica como lo más importante en su vida. Él sabe que tiene cosas más importantes que hacer que perseguir a las chicas: si se cruzan en su camino las seducirá y hará que ambos se lo pasen genial, pero no se apartará de su camino para ir detrás de las faldas.

Un seductor no es un macarra, porque no maltratará a las chicas, no les faltará al respeto y jamás será agresivo con ellas. Será caballeroso y educado sin ser un felpudo y sin dejar que le pisoteen. Es más, será protector sin ser agobiante, y manteniendo su independencia y su libertad.

En la personalidad, como en todo, hay que encontrar el término medio apropiado. Si conseguimos tener las cualidades atractivas del niño bueno, y las cualidades atractivas del macarra, sin ninguna de las cualidades negativas de ambos, estaremos componiendo un cóctel irresistible en nuestra personalidad de seductor.

Lobo Feroz

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Lobo Feroz es el fundador de Éxito Personal y Éxito Social. Su filosofía se basa en el progreso constante a través de la mejora personal en todos los aspectos de nuestra vida.


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